Iga Swiatek ​es la nueva campeona de Roland Garros. Con un tenis arrasador y cediendo apenas 28 games a lo largo de las dos semanas de acción en esta París otoñal, la polaca es la reina del polvo de ladrillo francés. Con sólo 19 años, un juego arrasador y una personalidad extra large, no le dio chances a la combativa estadounidense Sofia Kenin, quien lució disminuida físicamente por una molestia en el aductor izquierdo.

Swiatek. sin embargo, jamás se salió de foco en el Phillippe Chatrier. Y cerró un cómodo 6-4 y 6-1 que ya forma parte de los libros de historia y parece ser el prólogo de una carrera prolífica. Es que por técnica y por carácter, la europea parece destinada a ser la nueva dominadora del cambiante circuito femenino. De hecho, es la primera jugadora que logra el título en Francia sin ceder sets desde que la belga Justine Henin lo hiciera en 2007. Y las más joven desde la primera coronación de Monica Seles, allá lejos por 1992.

“Estoy muy feliz. Esto es mi loco para mí. Hace dos años gané el título de dobles como junior aquí y ahora estoy acá, abrumada. Gracias a todos”, dijo Iga con una sonrisa enorme que no se le borrará por mucho tiempo. Y no es para menos, desde el lunes será 17° del mundo luego de haber arrancado su aventura en Francia desde el 54° lugar del ranking.

Finalista y campeona. Sofia Kenin e Iga Swiatek. Foto: AFP

Finalista y campeona. Sofia Kenin e Iga Swiatek

Todo comenzó con señales muy positivas para Swiatek. No obstante, la americana mostró su alma combativa y entre las dos animaron un entretenido y cambiante primer set  en el templo del polvo de ladrillo.

Swiatek arrancó en ese modo muralla que la transformó en la gran favorita pese a no estar preclasificada y desde el comienzo, con sus golpes rápidos y profundos, logró incomodar a Kenin, quien cedió su servicio en el primer juego con su saque. Así fue que la europea rápidamente se adelantó por 3-0 en el marcador.

Sin embargo, la estadounidense se las ingenió para controlar poco a poco la fortaleza de Swiatek y logró cortar la onda negativa para sumar su primer juego. Y no conforme con esto, Kenin estiró su buen momento y logró aprovechar las hasta ahora poco habituales dudas de Swiatek con su saque para recuperar el quiebre.

Iga Swiatek saluda a su madre y a su padre tras ganar el torneo. Foto: EFE

Iga Swiatek saluda a su madre y a su padre tras ganar el torneo

Kenin calentó motores y comenzó a neutralizar a Swiatek con peloteos más largos. Fue así cómo logró emparejar la historia 3-3 y empezar a generar dudas en la cabeza de la polaca, quien hasta esta final sólo perdió 23 games.

Le costó a la europea sostener su saque después del rush de Kenin. Se la notó incómoda por primera vez en el torneo. Pero después del game más largo del partido, pudo sobrevivir para pasar otra vez al frente en el marcador.

Y no solo eso. Enseguida, en otro game reñidísimo, Swiatek se las ingenió para volver a quebrar a Kenin. No fue el ataque la clave de la polaca, sino las buenas defensas que lograron sacar de eje a la estadounidense.

La europea recuperó la confianza en su juego y mostró toda su variedad de golpes: derechazos, otra vez profundos y angulados, pero también la capacidad de cortar el ritmo con drop shots. Así quedó a un punto de adueñarse del primer set. Pero no lo supo cerrar y Kenin se aferró a esa oportunidad para meter un par de buenas devoluciones y volver a quebrar a la polaca.

No lo puede creer. Swiatek toma aire para celebrar tras cerrar el partido ante Kenin. Foto: EFE

No lo puede creer. Swiatek toma aire para celebrar tras cerrar el partido ante Kenin

Parecía que la dinámica del juego volvía a cambiar. Sólo parecía. Swiatek, con una mentalidad a prueba de balas, recuperó el control y gracias a un par de aciertos propios y a un par de errores ajenos, consiguió cerrar el primer parcial por 6-4 al cabo de 48 minutos de acción.

Kenin, ganadora del Abierto de Australia antes de que se desatara la pandemia, logró quebrar en el arranque del segundo set a Swiatek. Y parecía que encaminaba la recuperación. Pero la polaca, con una fortaleza mental poco común, logró emparejar rápidamente la historia y enseguida mantuvo su saque para volver a pasar adelante en tanteador.

Iga Swiatek, con sólo 19 años, logró su primer título grande. (AP)

Iga Swiatek, con sólo 19 años, logró su primer título grande

Con la europea 6-4 y 2-1 arriba, Kenin lució muy contrariada y en el descanso pidió asistencia médica. La norteamericana, que arrastraba molestias en el aductor izquierdo -tenía bandas analgésicas en la pierna-, fue al vestuario para que la fisioterapeuta pudiera vendarle la zona afectada.

Swiatek no se salió de foco en la reanudación del partido y amplió enseguida diferencias con otro quiebre a una Kenin que ya era una sombra. Y el tren no se detuvo. Otra vez con su saque, pero con todo su repertorio y hasta con aces, movió a la estadounidense por toda la cancha para quedar 4-1 arriba. Sólo necesitó dos juegos más para cerrar la historia y convertirse en la primera polaca en ganar un torneo de Grand Slam.

La decepción de Kenin, ganadora del Abierto de Australia a principios de año. Foto: AP

La decepción de Kenin, ganadora del Abierto de Australia a principios de año.

El camino al título

El jueves pasó por encima de la sorpresa argentina Nadia Podoroska, 131 del ranking y primera jugadora en Roland Garros que procedente de la clasificación alcanzó una semifinal, a la que venció por 6-2 y 6-1, en una hora y diez minutos.

Pero la polaca ya había llegado a semifinales sin ceder sets. Desde primera ronda venció a la checa Marketa Vondrousova (19) por 6-1 y 6-2, a la taiwanesa Su-Wei Hsieh (63) por 6-1 y 6-4, a la canadiense Eugene Bouchard (168) por 6-3 y 6-2, a la rumana Simona Halep (2) por 6-1 y 6-2 y a la italiana Martina Trevisan (131) por 6-3 y 6-1.

No fue la primera vez que Kenin y Swiatek se cruzaron en París. En 2016 jugaron en tercera ronda del torneo junior, con victoria para la polaca, que luego cayó en cuartos de final. La historia se repitió, pero en un escenario muy diferente.