Se acabó la espera para Mariano Soso. Por primera vez dirigió a su San Lorenzo tras un parate de más de seis meses. Si bien no fue por los puntos, fue una buena medida para testear a sus dirigidos, ya que nunca había podido verlos jugar en campo contra otro rival. El Gimnasia y Esgrima La Plata de Diego Maradona fue la medida que tuvo el Ciclón. En dos tiempos de 30 minutos cada uno, los titulares igualaron sin goles pero dieron un entretenido desarrollo.

Los primeros rasgos de lo que pretende Soso se pudieron ver con claridad en el conjunto de Boedo. Un 4-2-3-1 fue el esquema elegido por el entrenador rosarino de 39 años para presentarse en sociedad. Sin los hermanos Oscar y Ángel Romero, quienes venían moviéndose de forma diferencia por algunas molestias musculares y luego de los conflictos internos tras la dura lesión que recibió Andrés Herrera (estuvo presente en muletas) por parte del delantero.

El DT dejó en Lucas Menossi la responsabilidad del primer pase en la salida desde unos metros detrás del círculo central en la salida desde el fondo, que presentaba la apertura de sus centrales, el pibe Federico Gattoni y el experimentado Alejandro Donatti, a quienes se sumaba Diego Rodríguez.

Los laterales, Gino Peruzzi y Bruno Pittón, trepaban bien arriba. La presión fue alta. Y las consecuencias del parate extenso se reflejaron en las imprecisiones que se vieron en ambos lados al momento de acelerar en campo rival.

Más allá de unos primero minutos de desorden, el local pudo acomodarse y hacer pie firme en su cancha. Y tuvo las situaciones más peligrosas. Pittón se lo perdió de frente al arco en una de sus llegadas que siguen siendo sorpresivas a pesar de que ya se sabe de su vocación ofensiva y su cuota goleadora.

Franco Di Santo, haciendo su debut extraoficial con la pilcha azul y roja y también en suelo argentino tras una extensa carrera en el exterior, estuvo cerca en varias ocasiones. Pero Jorge Broun se hizo gigante en el arco platense.

Fatura tuvo una mañana descomunal y confirmó por qué Maradona le pidió que se quedara. El arquero de Gimnasia se lució con rápidas reacciones y puro reflejos. Primero tuvo una doble tapada ante Di Santo. Luego descolgó del ángulo un tiro libre del juvenil Matías Palacios ya en el complemento. Y después otra vez sacó dos pelotas en la misma jugada: para desactivar un centro por bajo de Pittón y para ahogarle el rebote a quemarropa a Juan Ramírez.

Gimnasia no pudo hacer valer demasiado su peso en ataque. Lo más agresivo que produjo fue un remate de Maximiliano Coronel, que salvó Donatti a metros de la línea de gol en los minutos finales.

Con situaciones pero sin goles, cuervos y lobos pusieron primera al fin en un entretenido duelo amistoso que sirvió para sacarse la modorra después del letargo.

En tanto, el segundo compromiso se jugó entre formaciones alternativas, aunque tuvo nombres de peso en San Lorenzo como los Romero, Sebastián Torrico en el arco y Nacho Piatti. Sin embargo, la visita, que contó con su único refuerzo Marcelo Weigandt, se impuso 1 a 0 con un gol de Nicolás Contín a los 26 de la primera etapa.