Después de 195 días volvió el fútbol argentino. Es cierto que fue apenas un amistoso, pero tras varios meses sin actividad es mucho. Muchísimo. Y si bien se notó la falta de manejo de la pelota y la escasa intensidad en los movimientos de los jugadores, Newell’s y Unión hicieron ilusionar con que el retorno oficial está más cerca. Hubo televisación, algunas bombas de estruendo que sonaron en las afueras del estadio, equipos vestidos para la ocasión, roces y el deseo de llevarse la victoria. Que viva el fútbol.

Y uno de los condimentos especiales que tuvo el encuentro en Rosario fue la vuelta de Ignacio Scocco a la Lepra después de tres años en River, donde ganó todo. Y más allá del deseo del Millonario de continuar contando con él, el delantero decidió con el corazón y, así, inició su cuarto ciclo con Ñuls.

Pero las luces puestas en el punta de 35 años quedaron opacadas por el arranque furioso de Unión, que no quiso ser un simple espectador en el retorno de Nacho al Coloso Marcelo Bielsa. Es que apenas a los 2′ del primer tiempo, el pibe Ezequiel Cañete aprovechó una distracción de la defensa rival en un tiro de esquina para poner el 1-0. Tras la apertura del marcador, el Tate se hizo dueño del partido y estuvo cerca de estirar la diferencia en varias oportunidades. Pese a tener el estreno de varios jugadores y del Vasco Azconzábal en el banco, la visita complicó al local con la movilidad de Cañete y la persistencia de Franco Troyansky.

Después de un primer tiempo desdibujado en el que no tuvo chances de peligro, la Lepra levantó su nivel: Maxi Rodríguez empezó a gravitar, Nicolás Castro inquietó con un remate que se fue cerquita y Scocco se enchufó. Primer tuvo un mano a mano que se lo ahogó Moyano y, poco más tarde, le pidió a Maxi hacerse cargo de un penal. Remate preciso y puño para celebrar una gran vuelta a casa. ¡Aprobado!